El círculo de la dieta
La mayoría de nosotros vivimos una gran parte de nuestro tiempo sintiendo que podemos hacer las cosas mejor o que no somos suficientes, suficientemente exitosos, suficientemente fuertes, suficientemente atractivos, suficientemente delgados, inteligentes etc.
Gracias a años de investigaciones de neurociencia entendemos que nuestra forma de pensar, nuestras narrativas internas, nuestras voces, nuestras partes han sido creadas con el objetivo de ayudarnos en algún momento de nuestras vidas, sobretodo cuando éramos chicos adaptamos estas formas porque nos ayudaban a no tener miedo, a evitar el ridículo, a ser amados, a pertenecer.
Estas narrativas, voces o formas de pensar ahora ya no son necesarias.
Nos llenan de miedo, nos evitan crecer, nos critican, no nos dejan que nos amemos intensamente así como somos. Creemos que si no estaria esa voz con el látigo, seriamos un desastre. La realidad es que lo que esas voces dicen son el objeto de nuestra infelicidad y la razón de no vivir una vida más plena.
Entonces; ¿cómo hacer para dejar de ser víctima del látigo?.
Primero, hay que amar todas nuestras voces, se trata de entender a todo nuestro ser, lo que sí tenemos que lograr es que esas voces no estén manejando todo el show.
Te doy un ejemplo.
Pienso que quiero adelgazar y bajar unos kilos, me haría bien para poder correr esa maratón más rápidamente, además la ropa me lucirá mucho mejor, sin duda me voy a sentir mucho mejor.
Entonces comienzo una dieta, la sigo rigurosamente, una parte mía toma el control de la situación llamémoslo “el controlador”.
El “controlador” busca recetas, va de compras y tiene a Sofía a las patadas, le dice cosas como – No seas débil como no vas a poder bajar de peso, ponete las pilas ‘debilucha come pasteles”!
Como verán el controlador es medio un buleador. Con esta táctica no me sorprende que a los tres días yo este desmotivada y vuelva a los hábitos alimenticios que impiden que baje esos kilos que tanto quiero bajar.
¿Qué es lo que hizo que deje la dieta? Es lo que hizo que empiece la dieta en primer lugar, el mismo personaje “El Controlador”.
Esa voz que es mía no es de las más efectivas porque trabaja por medio del miedo y no por medio del amor propio.
Cada vez que escucho esa voz me siento mal y tengo miedo de convencerme de que no puedo. Ese sentimiento es horrible y para evitarlo otra voz toma el control y me salva:
“Viví la vida, sos linda asi como sos” (y la dieta dejo de ser).
Luego de unas semanas volvemos a repetir todo de nuevo.
¿Cómo evitar revivir este círculo de pensamientos que no nos dejan avanzar?
Lo primero es definir qué es lo realmente importante al momento de decidir hacer una dieta.
¿Cuál es la voz que está en el asiento del conductor en el momento de empezar la dieta?
Quiero hacer una dieta porque me quiero ver más flaca, en realidad quiero demostrarme que puedo, en realidad quiero dejar de comer como forma de sentirme mejor, en realidad quiero tener control en mis acciones, en realidad quiero estar presente, en realidad quiero vivir plenamente….
El ejercicio de destilar lo que realmente importa es elemental y en este diálogo no funciona otra cosa que la verdad cruda. Tenemos que sincerarnos.
Ahi cambié el discurso, la base de la dieta es otra y es mucho más amplio el objetivo, tanto que si logro estar presente y vivir en el ahora consciente de mis pensamientos y mi accionar ya el tema dieta deja de ser un tema. ¿Me explico?
Les recomiendo meditar para acceder a nuestra parte mas sabia y poder hacer este ejercicio más fluidamente.
De más esta decir, que cada uno encontrará lo que es realmente importante para cada uno, y este ejercicio funciona en cualquier ámbito de nuestra vida que querramos cambiar.
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Escucha qué es lo importante del cambio que quieres hacer? Escucha qué parte tuya o qué voz es la que está a cargo de esta tarea. Trabaja por miedo a…. o por el amor a…?
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Si trabaja por miedo a …. ese cambio va a ser difícil y si lo logras no te va a hacer tan feliz como pensabas. Si esa voz busca un cambio por amor a… entonces activa!
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Y escúchate en el camino, las voces cambian para volver a la voz original a la que busca hacer todo por amor.. esa voz se escucha en el silencio de la meditación o en la introspección.

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